Texto. “Algunas reflexiones personales sobre la FAI, Insurreccionalismo y Organización desde una perspectiva nihilista-individualista”.

Enviado al correo, traducido por “Kuiahuitl” desde la publicacion “Ash and Ruin”.


Para empezar voy a explicar lo que es la FAI, o la federación anarquista informal (o lo que tal vez, significaba) para mí. Es un método de organización y un “punto de encuentro” anónimo para las luchas de algunos individuos en guerra con la sociedad.

Es un debate en curso, un flujo de ideas que provienen directamente de las individualidades combativas que contribuyen a ello – y sus percepciones en constante evolución y sus experiencias – y NO en los patrones prescritos del comportamiento y pensamiento. Es el punto en el que nuestra táctica en constante desarrollo y teoría, se combinan y se ponen a prueba como parte de un proyecto experimental de colaboración, con objeto de alcanzar la coordinación y la intensificación de ataques sin ningún tipo de especializaciones estratégica, líderes o seguidores.
Como un individuo caótico y auto-determinado, YO busco activamente el conflicto con la totalidad del orden impuesto de lo existente. Es decir, con el fin de vivir mi vida en un camino en el que pueda recuperar una cantidad de placer de la presente insoportable, yo elijo conscientemente retirarme de esta sociedad tecnológica pútrida del espectáculo y de la masa, rechazar sus valores, estatutos y formas de vivir permitidas, y de atacar en cualquier forma que se presente ante mí. Esto significa que en su mayor parte, dado mi carácter antisocial, encontré muchas de mis propias ideas alineadas en la ofensiva informal de la organización anarquista, como el proyecto de la FAI.
Sin embargo, no soy parte de alguna insurrección externalizada y masificada que los “revolucionarios” exaltan e idolatran. En su lugar, veo la insurrección como una parte de mí, es el ritmo al que late mi corazón rebelde. En este sentido el nihilismo, el individualismo y la anarquía son también mis propias armas personales para ejercer cualquier forma creativa-destructiva que percibo, a través de mi conciencia para estar en forma, y no con meros apéndices al espectro de “la causa”, que sólo se vuelven apasionados y libre-pesadores rebeldes en la autómata lobotomía o “soldados de la revolución”, expresando todos los saludos y gestos correctos reaccionando con el razonamiento ideológico correcto.
La única forma de organización a la que YO perteneceré es a la colaboración con individuos que conscientemente elijen alinearse juntos y conspirar para satisfacer sus deseos inmediatos y sus objetivos compartidos, sin ningún compromiso u obligaciones que sitúan al grupo o sus proyectos anteriores en la conciencia de los propios individuos.
Suena como la FAI cabría decir, ¿verdad? Bueno, no estoy tan seguro ya.
Desafortunadamente, debido a la tendencia común compartida por muchos anarquistas que simplemente pasa por alto interiorizando binarios morales e ideológicos, los auto-identificados “revolucionarios” siempre estarán ahí tratando de succionar la unicidad del todo, entronizando a ciertos acrónimos dentro de la política del marco de sus “movimientos” y la mentalidad mayor de su propósito, a continuación, intentarán cerrar la boca de cualquier persona que pasa a atacar sus valores e ideología también. Esclavizando a la conciencia del individuo a “la causa” ellos trivializando completamente la afirmación de la vida del individualismo caótico y auto-liberador, lo que alguna vez sentí fue capaz de existir dentro de la organización anarquista informal.
A lo largo de la historia de la mentalidad colectivista del “movimiento” o “el partido” – no importa cómo “insurreccional” o “individualistas” que se camuflan para serlo – nunca han sido capaces de representar la individualidad indomable de una minoría violenta, esos delincuentes nihilistas y egoístas vagabundos, y sus propias y únicas hermosas revueltas contra la normalidad y la civilización.
No busco ningún tipo de política de “unidad” o “solidaridad” barata que reaccione con diferentes actos del circo ideológico, pero sí la afinidad real en la complicidad entre los guerreros.

-A

Texto. Halputta

Recibido en nuestro correo, enviado por “Bowlegs”

El caimán es un cazador nocturno. Durante el día, la mayoría de las veces se le ve con sus cabeza apenas afuera del agua, descansando. Pero cuando se cae el sol, empieza a cazar. Caza indiscriminadamente, casi como una “maquina” dirán algunos tontos. Pero se equivocan, las mandíbulas fácilmente pueden romper una pierna o un brazo o más, su cola la mueve rápidamente en el agua buscando la presa, sus poderosas garras se mueven en la tierra, todo esto es la fuerza de la Naturaleza. Si se ve algo moviendo en la orilla, lo acecha, lo ataca, lo muerde, lo lleva bruscamente al agua, lo ahoga, y finalmente lo devora. Sin importar lo que sea, tal vez si se da cuenta que no se le antoja, lo deja, pero siempre ataca primero, muerde primero, y después decide consumir o no. El caimán hace lo que el caimán hace, no puede hacer nada más. Todo el razonamiento del mundo no lo puede cambiar.

 

Los pueblos que se formaron alrededor de las aguas de los caimanes sabían muy bien como son. Los reverenciaban, con uno de los dueños de las aguas. Los hiper-civilizados, con su soberbia y su ignorancia, pretenden que la Naturaleza debe inclinarse hacia su voluntad. Pero después son descuidados, se sienten seguros, y la Naturaleza otra vez ataca.

Eso pasó en el “Reino Mágico”, en lo que ahora se conoce como el estado de Florida en los Estados Unidos. Una familia de Nebraska, un estado en el interior sin litoral, pensaba dejar a su bebe de 2 años que jugara en la orilla de un lago cerca de su hotel, alrededor de las 21 horas. Por supuesto, los caimanes estaban cazando, y al bebe le tocó ser la presa. El papá vio al caimán garrar a su hijo, luchó con él, pero no podía hacer nada. El caimán se llevó a su hijo y no lo comió. Lo dejó en el agua, ahogado y muerto, una tragedia para la familia joven del interior que estaba de vacaciones en Disneylandia con su hijo. Los civilizados, por pura venganza vestida de “seguridad” mataron al caimán, después otro y otro buscando al culpable, al criminal, el animal delincuente que se atrevió a seguir su naturaleza feroz, caiga quien caiga. Aún no están seguros si atraparon el malhechor.

Cada salvaje en esas tierras, sabía que no debía estar cerca de la orilla en esa hora de la noche. Respetaba la hora del caimán, del puma, del oso, de la serpiente, y los demás animales que eran manifestación de la fuerza y el esplendor de la Naturaleza, la Vida y la Muerte. Todo lo Salvaje. Pero la familia “inocente” no, la familia “inocente” pensaba que su hijo estaba en una “bañera”, jugando en su casa con sus muñequitos. Era un tiempo de gozo y relajamiento que se convirtió en la venganza para la esclavitud de la Naturaleza. Así pagó el precio más alto el padre:

“En medio de la noche mató Yahvé a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón, que se sienta sobre su trono, hasta el primogénito del preso en la cárcel…”

El eco-extremista es una manifestación de la Naturaleza, no tan perfecto como el caimán, claro. Es un ser rechazado, un producto defectuoso y mal hecho de la sociedad tecno-industrial. Por eso no respeta sus leyes, su horario, su orden. Ataca como el caimán y después se esconde en las oscuridades de las urbes apestosas como un caimán se esconde en el agua pantanosa, acechando. Y sobre todo, es indiscriminado. Cuando le toca a la presa, le toca, no hay remedio. No es que no tenga “libre albedrío”, que es francamente un chiste. La civilización no nos da elección, es un asunto que se acepta completamente o te clasifican como un delincuente, un criminal, un perverso. Bueno, el eco-extremismo rechaza la elección falsa del sistema tecno-industrial. La única elección que se le ofrecerá es el ataque, el fuego, la muerte, aun de los “inocentes”.

Que los hiper-civilizados, aun los más progresistas, aun los más “anti-autoritarios” tiemblen, que se mueran de asco pensando en los actos indiscriminados de los eco-extremistas. Como los caimanes, no se les puede cambiar. Es una cuestión de cazar o ser presa, a veces le toca serlo a uno, a veces el otro.

Animo, siempre ha sido así.

Buena suerte.

-Bowlegs

çaiman

Texto. ¡ECCE EGO!

“…el cielo encima de nosotros es oscuro, porque está cubierto de la nube del egoísmo, de la incomprensión y del engaño…”1

Mi mefistófeles ríe, contorsiona su pene y lo masturba en un eco de gemidos y risas…
Lo escucho…no ríe de mí.
No! Y ya sé que no lo hará, incluso si deseara hacerlo, ¡oh, como le gustaría!
Ríe de la decadencia y del mesianismo de cuatro charlatanes que gastan su vida y se abren paso en el teatro de la humanidad.

Pongo la oreja sobre el portón de mi infierno, es muy caliente, calentado por el aliento nunca cansado del perro de tres cabezas grávido de pasión, pero siento alrededor el frío intenso del silencio de muerte.
Aún lo escucho reír y jadear.
El Demonio no encuentra descanso y me lanza un  desafío.
“Tú, hombre que estas tan cansado! porque para llegar hasta aquí por el pasillo oscuro que precede a tu abismo habrás seguramente caminado mucho y habrás escuchado de todos los colores, o me equivoco? En el cielo..”
-El demonio masticaba su mismo esperma mientras hablaba disfrutando de la provocación –
“Llega al punto Demonio”
-contesto rápido-
-“Tú me has llamado, bueno? Habla sin rodeos, tú me conoces y sabes a dónde puedo llegar si pierdo la paciencia…”
-gesticulo versos y señales de enfado totalmente inútiles visto que el portón entre mí y el demonio todavía nos divide la visión –
“Lento, lento! entre egoístas nos entendemos, no te calientes que acá ya está muy caliente de por sí…no sientes calor tú también?”
-no respondo-
“Oh! Maldito sea este Egoísta! me gusta…”
-ríe-
“Te propongo un juego que puede parecer a primera vista cosa muy seria”
-ríe otra vez-
“sabes escalar una montaña?”
-no respondo-
“bueno, no pasa nada, te doy la oportunidad de ascender al Vértice del mundo material y de los espíritus… está?”
-mantiene a penas un sollozo de risa-
“No me interesa!”
-Respondo acariciando el cerbero que después de haberme notado porque es un buen guardián se interesó tanto en mi presencia que se avecinó para luego lamer el fango pegado a mis pies, quedándose ahí escuchando la conversación.-
“Egoísta! escúchame!”
-gritó Mefistófeles para ser escuchado por todos los
oídos, incluso de los que están en el cielo-
“Tú, querido egoísta, no me comprendiste…te doy la oportunidad de burlarte de la Humanidad y de sus Ídolos, de reírte de todo y de todos…”
-el cerbero, en tanto, había lamido y devorado casi todo el fango de mis pies-
“…unamos nuestras fuerzas, una unión entre egoístas, qué hay de mal?
-se escucha un ruido agradable como rasgar una tela-
“Mal? Y tú qué sabes del Bien y del Mal? Maldito demonio pensar que estaba por ceder a tu
adulación…”
-me interrumpen las risas y el incesante ruido del refregar de la mano sobre el pene nudoso del
demonio-
“…Osas reírte de mí? Te advierto demonio un día reiré Yo de Ti!”
-grité con todo aquello que estaba en mis fuerzas un alarido que siguió del salto de cerbero que ya había terminado su comida a base de fango-
“¡Ecce ego!”
-exclamó el perro del infierno verosímilmente saciado del fango de la sociedad pisoteada.
Mi Yo estaba listo para el Vértice

Seguro de la ilusión de que tres infernales fauces observo atragantarse desde un rincón Niego al futuro la confianza desde la nada la pasión de la que me angustio y me consuelo desde mi abismo con ferocidad

Lancé un puñetazo, un golpe al portón del infierno y prometí al Mefistófeles más de lo que me había sido pedido
-“Te llevaré la cabeza de todos los gobernantes y de los súbditos, haré limpieza total de los bichos morales y de la ética que nunca saciados se comen lo vivo desde dentro! Y escucharás desde tu Abismo (no por mucho , porque será mío!) la más atronadora de las risas que nunca en el pasado hasta hoy haya sido oída, y que no encontrará igual hasta el fin de los tiempos, desde el Vértice arrojaré los cadáveres de quien se postre frente a mí obstaculizándome el camino, y después de haberlos apuñalado robaré sus trofeos venerados durante siglos y los arrojaré al Abismo sin fin y pasará tanto tiempo que el devenir los recordará y se los recordará, como banales e inútiles excrementos!”.

1- Benedicto XVI; AUDIENCIA GENERAL, 22.02.2012

Sacado desde “AbissoNichilista”

(Escocia) Ataque. Célula de conciencia anarquista y nihilista “Halcón del Caos”

El 08/03/16 por la noche prendí fuego a un coche usando pastillas de encendido debajo del depósito de combustible. Vagando en la noche uno puede también crear momentos muy agradables al conocer a muchas individualidades interesantes que prefieren la oscuridad como zorros y mapaches. Esta acción es una acción del cumplimiento de uno mismo y un desafío para impulsar mis capacidades. El que se pregunte qué tipo de coche era y si valía la pena el esfuerzo es un prisionero del enjambre social y civilizado. De la conciencia necro-enfermiza política de los auto-presos en las mazmorras ideológicas. Los barrios de los ciudadanos pacíficos, con los simblos de vigilancia de la vecindad, son muy perturbadores para mí son como símbolos de auto-represión de la sociedad racionalista y fue un placer molestar a uno de ellos. El fantasma de la Ley en todas partes, a mí alrededor, amortigua toda voluntad y lo peor de todo, incluso cada pensamiento de alguien para desafiarlo. Convierte cada humanoide lobotomizado en un digno sirviente sin cuestionar. La podredumbre de la tranquilidad sistemática se convierte en un cuchillo en la garganta de la individualidad anarquista consciente, tratando de aplastar el libre flujo de la vida. Su voluntad para convertirse en algo más. A pesar de la que desafía esta situación apuñala la cosificación de la vida y expropia a pocos minutos de los repetidos procedimientos de la civilización derribando la sepsis de la normalidad.

El 07/04/16 ataqué una camioneta del ayuntamiento rasgando sus neumáticos y vandalizando sus logotipos y pintandola. Mientras me dirigía allí me encontré accidentalmente con una furgoneta de una empresa constructora, la cual también desgarré sus neumáticos. A partir de entonces, durante la misma noche me dirigí hacia algunos garaje / almacenes del ayuntamiento, donde fueron objeto de vandalismo y donde pinté símbolos nihilistas,los cuales no tienen como objetivo convertirse en ídolos sino que simbolizan la transición mediante el ataque. Estas acciones ocurrieron durante el Festival Internacional de la Ciencia de Edimburgo, que tuvo lugar en este período, de los cuales los objetivos anteriores fueron los principales proveedores de servicios financieros, llenando la ciudad-prisión con la propaganda de la ideología de la ciencia, de la religión contemporánea más que como discurso “según Dios” tiene clasificado y reivindica todo lo que nos rodea. Hecho como un producto de fasilidad dentro de la realidad capitalista de la aniquilación de producir pensamiento personal para encajar en todas las culturas, donde cada uno puede recibir una parte de ella como tan, para recordar a los fieles del fantasma de progreso que el futuro está en buenas manos, siempre y cuando se abandonen a sí mismos en la brazada de esta deidad. Dejando fuera las partes horribles que tratan la vida como basura, porque repelerían a los futuros creyentes e inspiradores de su patética evolución social. También con un sinfín de eventos que promueven el desarrollo verde, cautiverio ideologizado, objetivación y espectacularización de los animales no humanos y el medio ambiente terrestre, así como los propios sujetos humanos que se reproducen en estas lógicas, están encarcelados en las mazmorras de sus realidades construidas ideológicamente y racionalmente. Aunque no los excusa. En cuestión “¿Los fantasmas los hacen a ellos o ellos hacen a los fantasmas?” En respuesta, hay una relación mutua entre los dos. Los entusiastas de la “esencialidad humana”, durante tantos años, han tratado de salvar este sagrado que desde su pedestal surgen tantos látigos y cadenas, así como otros que se han encontrado en esta ”esencia”, la fuente del fantasma del mal que siempre vomitan las profecías . Estoy más allá de esta idiotez despreciable. Contra toda la lepra en masa, sino también contra los rebaños que se arrastran.

Fuerza a mi compañero de la célula Frente Anti-Vigilancia / Célula incendiaria de la Normalidad / F.A.I. así como a mis compañeros que desde muy lejos conspiran con lo que tienen, para la guerra anarquista personal.

Por la belleza de la autorrealización y el aumento del ser por sobre toda autoridad.
Para el aumento de las individualidades únicas y la guerra por su cuenta.
Muerte a la Ciencia.
Muerte a todas las civilizaciones.

-Célula de conciencia anarquista y nihilista “Halcón del Caos”


11/04/15

“Vagabundearé solo por el mundo llevando a todas partes mi odio y mi desprecio. Solo en la lucha. Solo en la victoria y la derrota”
– Bruno Filipi

Cada aspecto de la civilización está rodeándome en todas partes, envenenando mi individualidad más y más día tras día. El cemento, los ladrillos, cada tipo de material y de procedimientos de modernización del cementerio urbano últimamente se han vuelto más evidentes. Todos estos están inexorablemente conectados con las ganancias que serán el resultado del escapismo de las masas de sus celdas permanentes de normalidad para su “satisfacción cutural” y la construcción de nuevos y colosales edificios-jaulas, que albergarán cada día a más prisionerxs-herramientas de la prisión urbana, más empresas y la acumulación de capital. El Estado, con la asistencia de sus máquinas, humanas o no, trabaja sin descanso para la conservación y la expansión, tanto como sea posible, de uno de los principales valores-mercancías de la humanidad, la llamada economía. El profundamente podrido sistema capitalista, en combinación con la mega máquina tecnológica, tiene en todo momento, por todas partes, sus ojos artificiales para controlar si alguien se desvía del “camino correcto” y la vida “normal”, la cual significa la domesticación absoluta y la aceptación de esta sistematizada vida muerta al interior de la sociedad, el Estado, la civilización.

Afortunadamente, aunque parece que los ojos artificiales y las patrullas policiales no son siempre capaces de detener a cada individualidad que quiera atacar. El 11 de abril ataqué durante la madrugada un vehículo de construcción en un área apartada del centro, cortando sus cables, y por ende, causándole daño.

Las máquinas que son usadas para estos fines son siempre un objetivo para mi, porque , o ejecutan los propósitos antedichos, o incluso son usados para mantener las “áreas recreacionales” de los cementerios urbanos que imitan la “naturaleza”, ofreciendo un concepto completamente alienante del mundo físico y de otras formas de vida. Creando ilusiones y domesticando así incluso más al humano de las masas. Los parques o los jardines públicos son partes de la domesticación de las ciudades.

Quien les considere naturaleza (término alienado del mundo físico) o considere a los zoológicos (cárceles de animales no-humanos) como contacto con los “animales” es merecedor de la miseria que la civilización del ídolo del humano y el antropocentrismo le ha ofrecido. La máscara del humano no es nada más que otra construcción de la sociedad y la civilización. Pero siempre atacaré a los ídolos y valores de este mundo y su moralidad.

Saludo a los compañeros Gianluca Iacovacci y Adriano Antonacci que son prisioneros del Estado italiano

En complicidad con lxs compañerxs “Minorías caóticas – En afinidad con la Internacional Negra”, “Nómadas del lado opuesto”, “Sinapsis de Ignición por la Lucha Anarquista Multiforme – FLT”

MUERTE AL ÍDOLO DEL HUMANO
MUERTE AL ANTROPOCENTRISMO
MUERTE A LA CIVILIZACIÓN
POR EL INCREMENTO DEL CAOS

-Célula de conciencia anarquista y nihilista “Halcón del Caos”

Texto. Sobre “ética”, “sabotaje” y “terrorismo”

Podemos decir, sin exagerar, que el “movimiento” ha puesto en su sitio su enésima victoria. No sólo ha conseguido hacer digerir una versión aguada, inofensiva y lamentosa del sabotaje, sino que al mismo tiempo ha puesto ante el índice de su “ética” superior toda acción directa violenta que vaya más allá de atacar un compresor, con un molotov. Han vencido también los tribunales consiguiendo imponer los límites de los cuales los buenos chicos no deben salirse, si no quieren vérselas con algo más que unos sonoros azotes en el culo. Para ser exactos los tribunales, más que vencer, han machacado, consiguiendo con la terrorista perspectiva de años y años de cárcel que fuesen los propios compañeros con sus declaraciones quienes plantasen las alambradas que no hay que sobrepasar. Podemos por lo tanto decir, de nuevo sin exagerar, que el “movimiento” ha aguantado asumiendo de todas todas los límites que el poder quería imponer, transformando el incendio del compresor en espectáculo, mediación, política, en una plena y total recuperación del sabotaje. Todo lo que sobrepasa esa visión democráticamente aceptada, no violenta, del sabotaje, se vuelve a los ojos de gente y jueces terrorismo. Nicola y yo, que disparamos a un hombre no limitándonos a destruir cosas, con esa óptica somos terroristas. Los anarquistas antiTAV con sus declaraciones han avalado de hecho esta visión, dándole valor, confirmándola. Quien, empuñando las armas, ataca personas, para la “ética” superior de una parte amplia del “movimiento” es terrorista. Antes que la ética interesada, cándida, del “sabotaje”, prefiero el terrorismo con su clara, malvada, lógica lineal. Antes que la “escasísima retórica” y que la “serena obstinación” del “sabotaje” prefiero la humana violencia, la ausencia de cálculo e “inconsciencia” de quien dispara sin pensar en las consecuencias penales. Antes que la “ética” superior de quien se deja dictar su línea por los abogados prefiero la irracionalidad y la genuina “retórica” “ultraviolenta” y “terrible” del nihilismo anarquista. Aunque sólo sea por una cuestión de estilo, en el tragicómico teatrito de buenos y malos, prefiero interpretar la parte del anarquista malo. Parece que hayan pasado mil años desde que los mismos anarquistas que hoy se llenan la boca de moderación y “palabras éticamente firmes y cabales” clamaban al escándalo y al distanciamiento respecto a otros anarquistas, acusándoles por mucho menos de ser “buenos” al servicio del poder. Los tiempos cambian, las personas también… desgraciadamente. Me habéis metido vosotros, anarquistas antiTAV, en este teatrito con vuestras declaraciones a los jueces; con vuestros silencios cuando la intelectualidad de izquierda, en vuestro apoyo, tomaba distancia de nuestro terrorismo. Tomas de distancia en nombre de “coordenadas éticas” que habéis hecho vuestras de manera sibilina, política y, permitidme, oportunista. Hemos compartido la misma cárcel, el mismo aislamiento. Nos liga un ideario común, un nexo común. ¿Me equivoco u os definís aún anarquistas? Vuestro amadísimo movimiento antiTAV se afanó en que no siguieseis respirando nuestro mismo aire, para que no fueseis confundidos con nosotros los terroristas. De vuestra parte sólo silencio, un silencio cómplice muy similar a un asentimiento. Asentimiento confirmado por vuestras declaraciones a los jueces. Hasta vuestra “liberación” de estos módulos, nunca una palabra sobre los terroristas que ahí dentro quedaban. Cuando vuestros amigos, activistas antiTAV y los varios Perini hablaban del abismo entre sabotaje y ataque a personas, del abismo “moral” y “ético” entre vosotros saboteadores y nosotros malvados terroristas, os cuidasteis mucho de usar palabras claras, de poner vuestros puntos sobre las íes… entonces cuando sí era necesario, pero quizás expresar simpatía hacia nuestra acción en ese momento os habría creado algún apuro. Hoy para mendigar “solidaridad” tendría que colocarme ecuménicamente por “encima” de “polémicas”, desde la “altura” de mi “coherencia” de preso revolucionario, de manera equilibrada, equidistante, hábilmente sostener que en el fondo todas las prácticas y posiciones son equivalentes. Que hay “mil maneras y un solo horizonte”. Que el único terrorismo es el de los estados. Que la unión hace la fuerza, que el “movimiento” no debe dividirse. Hábilmente sostener estas y otras zalamerías. Mejor obviar que después en la práctica son casi siempre las mismas “maneras”, las mismas acciones, las que se materializan, las más digeribles por la gente, las menos arriesgadas para uno mismo y los demás, lejanísimas en años luz de incidir realmente, de hacer auténtico daño. Mejor obviar que en la historia de la anarquía ha habido, y hay todavía, anarquistas que definieron como terroristas sus propias acciones. Mejor obviar el hecho que un “movimiento” unido cueste lo que cueste, en vez de reforzarnos nos empobrece obligándonos al pacto, al acuerdo, a la mediación, transformándonos en políticos y oportunistas. Si de verdad tengo que encarnar un papel en esta comedia quiero que sea el de terrorista malvado. No es que me guste particularmente este papel, pero tras vuestras declaraciones a los jueces la elección es obligatoria. En la comedia que habéis contribuido a montar hay sólo dos bandos, el anarquista malo, el terrorista que derrama sangre, y el anarquista bueno, el “saboteador” que humanitariamente ataca sólo las cosas, que instituye su “ética” superior con el código penal en mano y que juzga la “moralidad” de una acción únicamente por su utilidad político-estratégica y por la más o menos digeribilidad por parte del movimiento de referencia: antiTAV, antidalmolin, antimose, antimuos… el que sea. Por ahí no paso, si las cosas están así mejor terrorista. Cualquiera que conozca un poco de historia de la anarquía bien sabe que a veces los anarquistas han practicado el terrorismo, atacando a bulto una clase social, la burguesa, alguna vez incluso de forma indiscriminada. Por mucho que digan ciertos insurreccionales el terrorismo forma parte de nuestra historia, la de la anarquía. Todavía hoy existen anarquistas que no se escandalizan si son definidos terroristas, a despecho de códigos penales y de lo políticamente correcto. No se escandalizan porque están convencidos de poder aterrorizar con sus acciones de venganza social a toda una clase: la burguesa y patronal. No se escandalizan porque están convencidos de hallarse en guerra con todos los medios, cueste lo que cueste. Una vez apresados estos anarquistas reivindicaron con orgullo ante la gente, jueces y tribunales sus acciones, asumiendo su responsabilidad, pero nunca pontificando sobre acciones “éticamente” justas o no, nunca divagando sobre fantasiosas y risibles “coordenadas éticas” que son únicamente producto de un irrefrenable, irresistible, descompuesto deseo de “salvar el culo”. Quede claro que no tengo nada en contra de la defensa técnica, no veo nada de malo en “salvarse el culo”, yo he sido el primero en hacerlo con el proceso abreviado, pero dejad que sean vuestros abogados quienes lo hagan (entiéndase siempre que en los límites de la decencia, entiéndase siempre que si uno la tiene) y sobre todo no echéis mierda a otra prácticas sintiéndoos “éticamente” superiores sólo porque no habéis tocado un pelo a nadie. No recubráis de “ética” vuestra “victoria” jurídica. Es cierto, hoy para el estado no sois terroristas sino saboteadores, habéis vuelto respetable, desarmado, el sabotaje, no veo sin embargo en ello ninguna “victoria”, sólo un paso de más hacia la uniformización y la adaptación a una existencia que decís combatir. ¿Qué fin han llevado vuestras tan afiladas “puñaladas a lo existente”? Vuestras palabras en el tribunal me han arrastrado de mala gana a esta diatriba “ética”. Callar de mi parte habría sido avalar el falso binomio “ético” destinado a gente y jueces de saboteadores buenos y terroristas malos. Considero llegado el momento de romper este “marco de coordenadas éticas” impuestas por un “movimiento” antiTAV espejo demasiado fiel de esta realidad, hijo de la democracia, falso opositor de lo existente. Bastaría ignorar los aplausos y los silbidos de las asambleas de la “gente”, convertidos ya en instrumento de la política de la simulación. Bastaría dejar de imponerse límites en la acción. Bastaría eso para abrir nuevas perspectivas con las que salirse del espectáculo de la política “participativa” y “ciudadana”. Para acabar dejad que por una vez la discriminación la haga yo entre los aficionados al lento trabajo en lo social, del sabotaje que no le toca la cara a nadie, y quien, como yo, piensa que entre un punto A y un punto B la línea recta de la violencia sin cortapisas es la más breve, la más eficaz, la más alegre.

-Alfredo Cospito

Enero de 2015

Tomado de Publicacion Refractario

Texto. “La Soledad y la Auto-Realización”

Enviado al correo, traducido por “Kuiahuitl” desde la publicacion “Ash and Ruin”.


Todos los días me encuentro en un estado perpetuo de conflicto, siendo desgarrado por la agonía de mí conciencia. A medida que el sol sale y se pone de nuevo, cada día que pasa, el hormigón y la artificialidad sofoca más a la tierra, y lo “humano” deja su viscosa táctil, corrosiva sobre todo lo que considero bello en este mundo, y siempre que el odio y la rabia desaparecen temporalmente, es fácil sentirse abrumado por sentimientos de tristeza.
Me sumerjo en las aguas frías y turbias de la desesperación y mientras me hundo en las profundidades, con la boca llena con el agua fétida. La bebo profundo y empiezo a nadar, las ganas de vivir me empujan para resistir el peso aplastante de este abismo negro. ¡No! No voy a sufrir la indignidad de ahogarme en este lago sucio.
En el fondo me encuentro con una caverna, y dentro de esos serpenteantes túneles, descubro una cámara oscura y secreta. Como tengo que luchar fuera del agua sombría, falta el aire, me estrello contra las rocas afiladas. Embriagado por el licor de la desesperación, me acuesto y respiro el aire dulce, a la deriva cómodamente en un estado de total aislamiento. Comienzo a escuchar una voz familiar, susurra secretos maravillosos para mí en la oscuridad y me dice cuentos sacrílegos de valor y de crimen, historias que iluminan los ojos como llama de antorchas en la noche. Allí, en esa caverna, en el fondo del lago de la desesperación que cae en el sueño más profundo, y las imaginaciones pecaminosas de la mente vagabunda vienen a mí en mis sueños.
Empiezo a despertar, no del silencio ensordecedor del que me había alejado, ¡pero sí de una cacofonía de ruido! Los motores rugen, las alarmas pitan, teléfonos suenan, las voces de los extraños están por todas partes, chit-chat sobre las cosas más insignificantes y detestables. Es entonces cuando me doy cuenta de cómo el calor del sol es abrasador y debajo de mí está más caliente que nunca. Al abrir los ojos y despertar totalmente, me doy cuenta de que estoy de vuelta aquí, en este reino de miseria y estancamiento, rodeado de tontos despreciables y cretinos, por artificialidad y banalidad.
¿Dónde ha ido la caverna? ¿Dónde ha ido esa voz familiar? ¿Y cómo he llegado hasta aquí? ¡Aquí, de tantos lugares! Cuando pude haber muerto tan felizmente en esa cueva oscura y fría. ¡Oh lo cómodo que estaba en la caverna! Cómo anhelo el dulce abrazo de la soledad una vez más.
Ahora me doy cuenta, que la voz familiar que oí, no era ninguna otra voz que la mía. Esos secretos que me susurraban al oído, y esos sueños criminales que tuve allí abajo en el fondo del lago de la desesperación, son la esencia pura de mis deseos conscientes y subconscientes, y aunque mis sueños nacen al salir de la angustia y el sufrimiento, ¡están llenos de la energía más viva y salvaje que ha depositado en mí la visión y la fuerza para vivir mi vida hasta su máxima capacidad!
Pero ¿qué significa vivir? Seguramente, cuando todas las opciones son “ofrecidas” por este circo repugnante de la civilización, te presentan una “vida”, el aburrimiento, la humillación, la exasperación, y en última instancia, la derrota de una muerte lenta, entonces, vivir significa para mí resistir todo esto con todo mi corazón. ¡Tengo que luchar, tengo que luchar! ¡Debo matar a mis enemigos porque me están matando! Si alguien me habla de “racionalismo”, “paciencia”, “consideración” o algo nacido de la confusión pútrida de las obligaciones sociales, ¡voy a reír en su cara! La voluntad de la vida no puede ser contenida por los valores patéticos de la manada, ovejas cobardes, dispuestos incluso a mirar a su alrededor y reconocer sus cadenas, no importa comenzaré a romperlas.
Y los motores rugen, y las alarmas pitan y los teléfonos suenan, y los árboles caen, y los no-humanos mueren, y las voces de los extraños siguen fanáticamente balbuceando sobre esto y aquello. Miro a los desgraciados idiotas de la masa bulliciosa alrededor de su indiferencia, su suciedad y su contaminación, y yo los maldigo.
Sólo cuando me he arrastrado fuera de ese pozo supurante de normalidad y comienzo armar mis deseos más salvajes, e intencionalmente me defino a mí mismo como individuo, llevaré a cabo cualquier cosa que desprecio contra ellos.
Dejé que mi odio fluyera libremente de mí, envolviendo todo lo que toca en llamas, y si el rechazo constante y la soledad resultan ser las consecuencias de mi actitud hacia la vida, ¡que así sea! Voy a salir como siempre, sin embargo, desdeñoso y erguido. Un exilio de cada “comunidad”. Prefiero morir solo con una pistola en la mano, que con cobardes a mi lado y un cuchillo en la espalda.
Por supuesto, no siempre tiene por qué ser solo en el sentido literal de la palabra, como posibilidades de encontrar cómplices en nuestras luchas, la oportunidad de compartir ideas y armas entre sí y crear bellos momentos de ruptura, a menudo pueden presentarse – debemos buscar en los lugares correctos – pero hablando de una manera existencial, el único siempre está solo, contra todos los pronósticos y las normas, siempre tratando de eclipsar a todas las limitaciones que les impone, las limitaciones que se derivan dentro y fuera.
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