Texto. “Algunas reflexiones personales sobre la FAI, Insurreccionalismo y Organización desde una perspectiva nihilista-individualista”.

Enviado al correo, traducido por “Kuiahuitl” desde la publicacion “Ash and Ruin”.


Para empezar voy a explicar lo que es la FAI, o la federación anarquista informal (o lo que tal vez, significaba) para mí. Es un método de organización y un “punto de encuentro” anónimo para las luchas de algunos individuos en guerra con la sociedad.

Es un debate en curso, un flujo de ideas que provienen directamente de las individualidades combativas que contribuyen a ello – y sus percepciones en constante evolución y sus experiencias – y NO en los patrones prescritos del comportamiento y pensamiento. Es el punto en el que nuestra táctica en constante desarrollo y teoría, se combinan y se ponen a prueba como parte de un proyecto experimental de colaboración, con objeto de alcanzar la coordinación y la intensificación de ataques sin ningún tipo de especializaciones estratégica, líderes o seguidores.
Como un individuo caótico y auto-determinado, YO busco activamente el conflicto con la totalidad del orden impuesto de lo existente. Es decir, con el fin de vivir mi vida en un camino en el que pueda recuperar una cantidad de placer de la presente insoportable, yo elijo conscientemente retirarme de esta sociedad tecnológica pútrida del espectáculo y de la masa, rechazar sus valores, estatutos y formas de vivir permitidas, y de atacar en cualquier forma que se presente ante mí. Esto significa que en su mayor parte, dado mi carácter antisocial, encontré muchas de mis propias ideas alineadas en la ofensiva informal de la organización anarquista, como el proyecto de la FAI.
Sin embargo, no soy parte de alguna insurrección externalizada y masificada que los “revolucionarios” exaltan e idolatran. En su lugar, veo la insurrección como una parte de mí, es el ritmo al que late mi corazón rebelde. En este sentido el nihilismo, el individualismo y la anarquía son también mis propias armas personales para ejercer cualquier forma creativa-destructiva que percibo, a través de mi conciencia para estar en forma, y no con meros apéndices al espectro de “la causa”, que sólo se vuelven apasionados y libre-pesadores rebeldes en la autómata lobotomía o “soldados de la revolución”, expresando todos los saludos y gestos correctos reaccionando con el razonamiento ideológico correcto.
La única forma de organización a la que YO perteneceré es a la colaboración con individuos que conscientemente elijen alinearse juntos y conspirar para satisfacer sus deseos inmediatos y sus objetivos compartidos, sin ningún compromiso u obligaciones que sitúan al grupo o sus proyectos anteriores en la conciencia de los propios individuos.
Suena como la FAI cabría decir, ¿verdad? Bueno, no estoy tan seguro ya.
Desafortunadamente, debido a la tendencia común compartida por muchos anarquistas que simplemente pasa por alto interiorizando binarios morales e ideológicos, los auto-identificados “revolucionarios” siempre estarán ahí tratando de succionar la unicidad del todo, entronizando a ciertos acrónimos dentro de la política del marco de sus “movimientos” y la mentalidad mayor de su propósito, a continuación, intentarán cerrar la boca de cualquier persona que pasa a atacar sus valores e ideología también. Esclavizando a la conciencia del individuo a “la causa” ellos trivializando completamente la afirmación de la vida del individualismo caótico y auto-liberador, lo que alguna vez sentí fue capaz de existir dentro de la organización anarquista informal.
A lo largo de la historia de la mentalidad colectivista del “movimiento” o “el partido” – no importa cómo “insurreccional” o “individualistas” que se camuflan para serlo – nunca han sido capaces de representar la individualidad indomable de una minoría violenta, esos delincuentes nihilistas y egoístas vagabundos, y sus propias y únicas hermosas revueltas contra la normalidad y la civilización.
No busco ningún tipo de política de “unidad” o “solidaridad” barata que reaccione con diferentes actos del circo ideológico, pero sí la afinidad real en la complicidad entre los guerreros.

-A

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